Pompeyo Audivert: "En esta obra se condensan todas mis historias y mis desvelos"
El actor presentará "Habitación MacBeth" este viernes en el Teatro Español
CULTURA
10/15/20269 min read


Llega al Teatro Español de Azul el prestigioso actor Pompeyo Audivert con “Habitación Macbeth”, la obra de teatro argentino más premiada, en su 6ta. temporada consecutiva en cartelera. Desde su estreno en marzo de 2021, lleva más de 400 funciones realizadas y más de 250.000 espectadores la han ovacionado en el país y en el exterior.
En diálogo con El Ojo Azul Noticias, el también dramaturgo brindó detalles de su inminente visita a nuestra ciudad.
"Voy con mucha alegría, como en todas las funciones de esta gira que empezó hace ya hace 5 años y no termina nunca ¡y no para, digamos! Es muy placentero para mí llevar la obra a otras ciudades o a otros países o a otras provincias. Hay que contarle al público que se trata de una versión del Macbeth de Shakespeare llevada adelante por el cuerpo de un solo actor, en este caso por mi cuerpo, que se transforma en una suerte de habitación o habitáculo de encarnaciones, a través del cual sucede la obra de Shakespeare, que está muy a salvo también en el sentido de que la adaptación trata de que la obra esté muy muy en primer plano. La gente se va de la sala habiendo visto el Macbeth de Shakespeare, no hay necesidad de tener referencias previas para poder estar con esa obra. Y, sin embargo, también se va con una sensación muy curiosa porque todo eso ha sucedido en un solo cuerpo, con lo cual hay una metáfora allí también al respecto de la identidad, de la otredad, ¿no?, todas esas metáforas que el teatro erige como máquina sagrada que es, y que en este caso lo hace a través de esta obra y de este procedimiento", asegura Audivert.
EOA: - ¿Por qué Shakespeare y por qué esta obra en particular?
PA: - Esto viene a cuento acerca de cómo empezó o cómo se gestó este material. Arrancó en la pandemia cuando me me vi recluido en mi casita de Mar del Sur, en la costa bonaerense, y tuve la idea de transformar mi cuerpo en un teatro, ya que era la única posibilidad de mantener viva la teatralidad que encontré en esa circunstancia tan angustiante. Y entonces pensé en una obra para llevar adelante yo solo. Yo ya venía trabajando con el Macbeth de Shakespeare, pero haciendo una versión para siete actores. Y me pareció que era una obra apropiada para este propósito del cuerpo habitado, porque la obra tramita cuestiones vinculadas a los trastornos de una identidad, ¿no?: la identidad del protagonista se ve asediada por fuerzas sobrenaturales, se tuerce, termina siendo lo contrario de lo que era, la metáfora del converso. Me parecía que hay cuestiones muy muy vinculadas a ese nivel sobrenatural sobre el que Shakespeare siempre hace señalamientos. Entonces me pareció que era una obra adecuada también para ese momento mío y para ese momento universal en el que estábamos. Te diría más por estos asuntos misteriosos y sobrenaturales que por las cuestiones políticas que la obra también tramita, que me parece que después se fueron también poniendo más en relieve o de manifiesto como asunto también de gran importancia. Pero lo central para mí en el momento en que elegí esta obra era mi circunstancia y la circunstancia universal en la que estábamos, esta clausura a la que nos llevó el bicho, esa sensación de angustia de estar puertas adentro de mí mismo solo en un lugar desolado, teniendo que pasar a la ofensiva teatral a través de mi cuerpo. Entonces, por eso fue que elegí la obra, me parecía adecuada a ese propósito y a esa circunstancia universal en la que estábamos.
EOA: - ¿Qué tipo de desafío actoral significa esto de interpretar un unipersonal, encarnando muchos personajes o muchos personajes habitando un solo cuerpo?
PA: - Es una forma de llevar adelante todo lo que yo pienso y digo y enseño y hago teatralmente. En esta obra se condensan todas mis historias, todos mis desvelos también teóricos, mis sospechas sobre el teatro, sobre la actuación también como una fenomenología de la identidad, de la estructura que somos. Yo siento que el actor, cuando oficia, entra en una zona de identidad poética y metafísica. Se suspende el "yo" y y aparece esa estructura. Esa zona es muy curiosa: siempre me llamó la atención y siempre me pareció que clausurarla con un personaje ficcional era poco. Me parece que, en este caso, puedo llevar adelante esa sospecha que a mí siempre me generó la actuación como un fenómeno desmesurado y de alcance de mi propia identidad a una escala mayúscula. Por eso me parece que es la obra en la que he logrado llevar adelante todo eso, todas esas suposiciones y todos esos pensamientos, pero ponerlos en mi cuerpo en práctica. O sea, sacarlos de la teoría en la que siempre estuvieron y y ponerlos a funcionar en mi ser, de la forma viva y en el ritual del teatro. Así que me lleva un esfuerzo enorme, hay trabajo desde una técnica con la que vengo investigando también en mi estudio desde hace muchos años, que se llama Teatro de la Fuerza Ausente, que tiene mucho que ver con la composición del cuerpo y del cuadro escénico, y con una suerte de secuenciación de todas esas composiciones con una puesta en escena vinculada también a lo que sucede en la obra y a las alternativas que la obra va planteando. Y entonces, mi cuerpo tiene que ir atravesando según sean los personajes que van apareciendo y las circunstancias que se van dando. Así que es un trabajo de gran esfuerzo en todo sentido y, a la vez, es un trabajo muy gozoso porque sintetiza todos mis pensamientos y mis pareceres sobre la actividad, ya no solamente sobre la actuación sino también sobre la máquina teatral y su propia metáfora al respecto de abrir sospechas sobre nosotros mismos, ¿no? Creo que la gente va al teatro a también abrir una sospecha sobre su propia identidad y a salir de algún modo de la ficción histórica en la que la estamos envueltos, inscriptos en una ficción histórica. El teatro también nos ayuda a salir de ella por unos instantes y a dar con nosotros a otra escala.
EOA: - Durante esta semana, mientras preparábamos esta entrevista, tuvimos la oportunidad de leer y también de escuchar declaraciones tuyas en distintas entrevistas en las que hablás del "piedrazo en el espejo". ¿Qué significado tiene eso?
Pompeyo: Es una estrategia que yo creo que el teatro tiene que tener hoy en día, ¿no?: la idea de erigir un espejo para producir una unidad referencial con los espectadores, a través de ciertas formas de producción físicas de la escena, romper ese espejo para develar también que el espejo es la ficción. Así como decía recién al respecto de la de que el frente histórico es ficcional y la propia identidad yoica lo es, el espejo es el lugar donde todas esas ficciones en las que estamos envueltos se estabilizan. Por eso a veces me parece que el teatro debe renunciar a simplemente imitar la realidad, las orgánicas históricas, y al romperlas dar cuenta de otra zona que aparece de inmediato cuando uno lo hace, cuando uno rompe el espejo, y que tiene que ver con ese fondo de otredad, con esa zona misteriosa y metafísica de la que venimos y a la que volvemos todo el tiempo, ¿no? A eso me refiero con la sospecha que el teatro abre. Que el teatro nos señala que, por detrás de esta ficción, hay un campo de realidad acrecentada, misteriosa, metafísica, poética, que debe ser señalado como fuente de nuestra realidad. Porque hoy el teatro se debe a eso, al señalamiento de la fuente de la realidad. Y en ese sentido es metafísico porque se las tiene que ver con el tiempo, con el espacio y con las presencias, ¿no?: cuando el teatro rompe el espejo, tiempo, espacio y presencia quedan radiando todas sus múltiples versiones y salen de la versión unidimensional en la que estamos. Estamos paralizados en una ficción unidimensional y necesitamos salir de ahí. Estamos angustiados, con miedo en esta situación histórica. El arte nos permite, y el teatro sobre todo, dar con nosotros a esa otra escala de la que somos, de algún modo, un fruto extraviado en esta ficción. Por eso hay que romper el espejo.
EOA: - Al principio de la charla nos contabas que hace ya bastante tiempo, 5 o 6 años, interpretás esta obra con muchísimo éxito por dondequiera que te presentes. ¿Por dónde creés que pasa el secreto de esta vigencia?
Pompeyo: Es una sorpresa, fue siempre una sorpresa para mí cuando la obra empezó a tener éxito, porque pensé que le iba a gustar simplemente a algún público más iniciado en lo teatral. Y, ni bien se estrenó, la obra empezó a convocar mucho público a través del boca a boca. Y yo supongo que tiene que ver con la forma de producción, además de por Shakespeare, por supuesto, que es lo central, pero que esta forma de producción del cuerpo habitado, y esa metáfora que se eleva físicamente en esa forma de producción, es muy convocante. Hay algo de eso que se ve que a la gente le gusta mucho, y con lo cual la gente empatiza. Eso habla bien también del momento este en el que estamos, en el sentido de que el público tiene una expectativa, una sed de una teatralidad más curiosa a otra escala, ya por fuera del espejo, como decía recién, ¿no? Y creo que tiene que ver con eso, con el cuerpo habitado.
EOA: - Si bien sos un actor que se identifica más con el teatro, también has sabido incursionar en la ficción televisiva ¿Qué te pasa cuando ves la tele, si es que la ves, y te encontrás con la ausencia de ficciones nacionales?
PA: - Me da un poco de pena porque habíamos llegado a una televisión que había podido constituirse en una fuente de ficciones y de producción en sí, miniseries, de todo tipo de producciones que convocaban actores, actrices, directores, escenógrafos, vestuaristas; era una fuente de trabajo y a la vez de creatividad, y eso se ha transformado ahora. La televisión se ha transformado en otra cosa que no me gusta nada, y todo esa dimensión productiva en la que había mucho para los actores y actrices se ha desvirtuado y ya ha desaparecido, así que me da un poco de pena. Igualmente yo siempre fui un actor del teatro, por lo tanto la televisión no es un medio que me convoque ni del que sienta una nostalgia por no estar en ella, porque yo nunca pertenecí a ese frente de trabajo, más allá de que lo respeto pero bueno...igualmente siento pena por lo que pasa, ¿no?, en general en la cultura.
EOA: - Volviendo a lo que será tu presentación aquí en Azul ¿Por qué tenemos que ir a ver Habitación Macbeth al Teatro Español este viernes?
PA : - Los invito porque creo que es es una experiencia teatral sagrada, muy esencial, y que se parece mucho a un teatro primitivo, en el sentido de que es un solo cuerpo rodeado por su tribu y, en ese cuerpo, aparecen dimensiones sobrenaturales de la identidad. Eso siempre es convocante también para la propia dimensión sobrenatural de la identidad del espectador que debe ser convocada al escenario y a través de una historia tan poderosa como la que erige Shakespeare cuando cuando nos señala todas las compulsiones en las que estamos envueltos en este frente histórico, compulsiones vinculadas al poder y al crimen, ¿no?, que nos arrastran y nos desvirtúan. Creo que el público va a disfrutar mucho del trabajo en esos dos sentidos: en el sentido de las metáforas shakespeareanas sobre nuestra identidad y sobre el mundo histórico, y en el sentido de la forma de producción de esa manifestación shakespeareana en el cuerpo de un actor, en una forma de producción que también erige una metáfora de esa naturaleza, una metáfora sobre la identidad y sus múltiples valencias, sobre lo que nosotros somos más allá del nombre propio. Y eso el público lo va a notar y lo va a disfrutar como lo está disfrutando en todos estos estos años el público que ha venido a ver Habitación Macbeth.
Pompeyo Audibert con su exitosa obra “Habitación Macbeth” se presentará el viernes 16 de octubre a las 21 hs. en el Teatro Español de Azul con la organización de la Fundación del Teatro Español y auspiciado por la Asociación Española.
Entradas anticipadas a la venta en boletería del Teatro y On Line
Valor de las entradas con ubicación: $ 40.000.- y $ 35.000.-


